No hace falta que te jure ,querido compañero ,
que no debí quererte y sin embargo te quiero.
Así que no hagas trampas que sabes ya de sobra cual es mi debilidad.
Y aquí es cuando tus ojos me dejan desarmada,
rompiendo en mil trocitos mi parte más sensata.
Hablo de amores dormidos que sienten de besos prohibidos.
Si quieres venir conmigo a buscar la fórmula exacta de la realidad intenta escribir a los demás, procura que nadie nos oiga marchar.
